Asunción 2026: cuando el deporte se convierte en espacio de diálogo, liderazgo y transformación

Cumbre del Deporte Asunción 2026.

Durante los días 4 al 6 de mayo, Asunción reunió a autoridades deportivas, organismos internacionales, ministras, expertos y representantes de más de 50 países en un espacio de reflexión estratégica sobre el presente y el futuro del deporte iberoamericano. Un encuentro que integró las Asambleas Generales del CID, CADE, CONSUDE y CONCECADE, consolidando a Paraguay como un punto de referencia para el diálogo regional y la cooperación institucional.

Tuve el honor de participar, vía streaming, en la mesa “Voces que Lideran: Mujeres en el Deporte Iberoamericano”, dentro del bloque Igualdad en Juego: Liderazgo y Futuro del Deporte.

Aunque mi participación fue online, la sensación de conexión, intercambio y construcción conjunta estuvo presente en todo momento. Compartir espacio con mujeres referentes vinculadas a la gobernanza, la igualdad, la ética, el antidopaje y el liderazgo femenino me reafirmó algo que llevo años defendiendo desde la mediación deportiva: el deporte necesita estructuras más humanas, más conscientes y más preparadas para gestionar la complejidad de los conflictos que atraviesan nuestras organizaciones.

Porque el conflicto existe.
Existe en los clubes, en las federaciones, en los espacios de toma de decisiones y también en los grandes debates internacionales que hoy afectan al deporte global.

Y precisamente por eso considero que hablar hoy de liderazgo deportivo sin hablar de diálogo, prevención y gestión del conflicto es quedarse a mitad del camino.

Durante mi intervención tuve la oportunidad de compartir una reflexión que considero esencial: la mediación deportiva no debe entenderse únicamente como una herramienta para resolver conflictos cuando estos ya han explotado. La mediación también puede convertirse en una herramienta estratégica de gobernanza, prevención y transformación institucional.

Especialmente en contextos internacionales donde conviven sensibilidades distintas, marcos regulatorios diversos y debates altamente polarizados, generar espacios seguros de conversación se vuelve imprescindible.

Una de las cuestiones que más me interesaba trasladar en la mesa era precisamente esa necesidad de construir estructuras de diálogo dentro del deporte. Espacios donde las organizaciones puedan comprender mejor los intereses, necesidades y preocupaciones que existen detrás de determinadas posiciones aparentemente enfrentadas.

Porque muchas veces el problema no es únicamente el conflicto en sí.
El verdadero problema es no saber gestionarlo.

En un momento donde el deporte internacional afronta debates complejos relacionados con inclusión, igualdad, liderazgo femenino, regulación y protección frente a cualquier forma de violencia o discriminación, creo que necesitamos menos dinámicas de confrontación y más cultura preventiva.

Y precisamente eso fue lo que percibí en esta cumbre: una voluntad real de cooperación, escucha y construcción conjunta.

La orientación general del encuentro estuvo claramente alineada con valores como la inclusión, la igualdad, la educación física y el fortalecimiento institucional. Todo ello quedó reflejado también en la Declaración de Asunción, donde se reafirmó el compromiso con el acceso universal al deporte, la igualdad de género y la protección frente a cualquier forma de violencia.

Más allá del contenido técnico y de las mesas de trabajo, me llevo también una reflexión personal.

Después de tantos años trabajando en mediación preventiva y en proyectos vinculados a la transformación de organizaciones deportivas, una vez más, encuentros como este permiten comprobar que el deporte está empezando a mirar el conflicto desde otra perspectiva: no solo como algo que hay que sancionar o contener, sino también como una oportunidad para construir organizaciones más humanas.

Quiero expresar mi agradecimiento a la organización de la Cumbre del Deporte Asunción 2026, a la Secretaría Nacional de Deportes de Paraguay, al Consejo Iberoamericano del Deporte y especialmente a Belén Lara Martínez por la moderación y el enfoque de la mesa.

Gracias también a todas las participantes con quienes compartí este espacio de reflexión y aprendizaje, y a todas las personas que hicieron posible que, incluso en formato streaming, pudiéramos generar un verdadero espacio de conexión y diálogo internacional.

Me quedo con una idea muy clara:

El futuro del deporte no se construirá únicamente desde las normas.
También se construirá desde la capacidad de dialogar, prevenir y gestionar los conflictos de una manera más humana, estratégica y sostenible.

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